Hacia la era del IKIGAI

Aterricé en Japón hace más de 21 años, ahora tengo casi 45. Por lo tanto, llevo aquí prácticamente media vida. He aprendido mucho de este lugar y su gente, pero aun así, cada día me despierto con la ilusión de querer aprender más de esta cultura. Se podría decir que encontrar tesoros en la cultura japonesa y comunicarlos lo mejor posible se ha convertido en mi profesión.

            Otra de mis pasiones son las lenguas y las palabras. Hace poco aprendí que el japonés no tenía una palabra para referirse a la naturaleza con el sentido en que se usa hoy en día hasta la era Meiji. A nosotros nos sorprende, pero alguien que viviera en el Japón de la era Edo, o en una época anterior, no necesitaba la palabra naturaleza porque el ser humano se sentía parte de ella, no hacía falta referirse a lo natural como algo diferente a lo humano o artificial.

            Con la llegada de la modernidad, el japonés importó el significado de la palabra nature del inglés. El japonés tenía la palabra shizen que hasta entonces se usaba con otros significados: «lo que sucede de acuerdo con su propia voluntad», «por sí mismo» o «de forma inevitable» y desde el final de la era Meiji se comenzó a utilizar también con la acepción de naturaleza que ya teníamos en occidente.

Shizen se escribe自然, el primer carácter 自significa «por sí mismo» o «uno mismo» y el segundo 然«así es» o «tal cual». Por lo tanto, incluso para los japoneses de hoy en día, el significado implícito de la palabra naturaleza es «lo que simplemente está ahí por sí mismo»[1].

Uno de los fundamentos del sintoísmo, la religión indígena de Japón, es que los kami (espíritus o dioses) viven y son parte de la naturaleza. Se podría llegar a decir que según la cosmovisión sintoísta, todo lo que existe, está interconectado con la naturaleza. El sintoísmo se ha ido modernizando, e incluso dentro de los coches, ordenadores y cualquier máquina moderna, pueden habitar los kami. Quizás, esta forma de sentir el, a través de los ojos del sintoísmo, sea otra de las razones por las que el significado occidental denaturaleza tardó tanto en penetrar en Japón.

Las lenguas y las culturas coevolucionan según las necesidades de la sociedad. A veces el vocabulario de un idioma por delante, otras veces es la sociedad la que avanza y le faltan palabras para expresar lo que está sucediendo.

Con la llegada de la era Meiji, el japonés evolucionó a gran velocidad, tuvo que importar el significado de muchas palabras del extranjero. Ahora, en el siglo XXI, las sociedades sufren para mantenerse al día, los cambios, especialmente tecnológicos, son tan rápidos que necesitamos expandir nuestros diccionarios.

El japonés también ha exportado palabras que han pasado a formar parte del vocabulario internacional: emoji, sushi, sudoku, judo, anime, manga, origami, bonsai, futón, tatami, haiku, karate, geisha, kimono, ikebana, umami, otaku, wabisabi, miso, tofu, matcha, kawaii, tifón, kabuki, sensei, aikido, satori

Desde que empecé a estudiar japonés siempre me fascinó cuando aprendía una palabra, o alguna expresión, cuyo significado exacto era difícil de traducir. No recuerdo exactamente cuándo aprendí la palabra ikigai, pero fue hace mucho, durante mis primeros años estudiando el idioma, cuando mi cerebro de veinteañero todavía era capaz de absorber el japonés como una esponja. Lo que sí recuerdo es que inmediatamente pensé «esta palabra debería ser conocida por todos, no solo por los japoneses».

Años después, conocí a Francesc Miralles. Él estaba de viaje por Japón y yo le hice de guía un par de días. En uno de nuestros paseos juntos le expliqué que el japonés tenía una palabra muy especial, ikigai, para referirse a lo que nosotros conocemos como «propósito de vida» o «razón de ser». Francesc quedó enamorado de la palabra de inmediato, y me propuso escribir un libro juntos. En 2014 nos pusimos a escribir, y, dos años después, en marzo de 2016, lanzamos el primer libro (edición española) que explicaba ikigai al mundo entero.

No teníamos grandes ambiciones, pero al cabo de un tiempo llegamos a ser el libro más vendido en India, Turquía y Los Países Bajos, y también entramos en los rankings de más vendidos en muchos otros lugares. En Estados Unidos llegó a lo alto de las listas, en parte gracias a la recomendación de personas relevantes. Oprah Winfrey dijo que «Ikigai nos revela maneras muy directas y transformadoras de afrontar la vida moderna», y Marie Kondo que «Ikigai urge a las personas a simplificar su vida persiguiendo aquello que enciende la felicidad».

Nuestro libro fue solo el inicio de lo que en poco tiempo se convirtió en un boom por todos los rincones del planeta. Ahora hay decenas de libros escritos sobre ikigai, marcas de ropa que se llaman ikigai, restaurantes y cafeterías que se llaman ikigaidojos que se llaman ikigai… Se podría decir que, entre todos, hemos conseguido que la palabra se incorpore al vocabulario de la sociedad moderna.

Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y joven se tradujo a 70 idiomas, y el segundo libro, El Método Ikigai a 42 idiomas, esto hace que nos lleguen mensajes desde prácticamente cualquier rincón del planeta. Los mensajes nos agradecen haberles dado dirección en un momento duro de sus vidas, otros nos dicen que encontraron su ikigai y algunos pocos llegan al extremo de decirnos que hemos salvado sus vidas. Estos agradecimientos de nuestros lectores nos han hecho ver con claridad lo poderosas que pueden llegar las palabras para ayudarnos unos a otros. Quizás hay otras palabras o ideas en la cultura japonesa o en otros lugares que son capaces de ayudarnos a ver las cosas con nuevas perspectivas.

Nos suelen preguntar «¿Por qué crees que tus libros sobre ikigai han tenido tanto éxito?». Al principio no sabía qué responder, pero ahora creo que tengo una respuesta válida: «la sociedad moderna tiene hambre de ikigai», o también me gusta decir que: «vivimos en una era en la que necesitamos más ikigai que nunca».

Al igual que llegó un momento en el que Japón necesitó la palabra naturaleza. Llegó el momento en el que la palabra ikigai necesitaba internacionalizarse.

Internet, los smartphones, las redes sociales, los servicios de streaming online, el online shopping etc. nos ofrecen opciones prácticamente infinitas y cada vez más baratas. Tenemos cada vez más, somos más ricos y tenemos que trabajar menos tiempo, pero la gente no parece estar más feliz, sino todo lo contrario. 

¿Por qué?

Hay muchas razones, pero yo creo firmemente, que la razón principal es que todos estos avances tecnológicos nos han dado comodidades, también vivimos mejor que el siglo pasado, pero de forma sutil, estas comodidades han ido absorbiendo significado de nuestras vidas. Es decir, hemos ido perdiendo ikigai.

Esta crisis de ikigai es algo global. También los habitantes de Japón están faltos de ikigai. Cuando escribí este libro yo también estaba perdido en la vida, escribirlo, me sirvió para redirigir y priorizar mis objetivos y entender cuál era realmente el ikigai de mi vida.

Ahora, con la llegada de la inteligencia artificial, nos enfrentamos a un nuevo tsunami de cambios que mejorarán nuestras vidas, pero esta nueva tecnología nos robará más ikigai que nunca. En una era en el que nuestros trabajos son realizados por robots e inteligencias artificiales, ¿Qué haremos nosotros los humanos? ¿Cuál será nuestra razón de existir?  Una vez más, la palabra ikigai, será una herramienta clave para definir filosofías de vida que nos den una razón de ser y podamos ser felices en un mundo de abundancia tecnológica lleno de inteligencia artificial.

Más que decir que estamos en una crisis de ikigai y que la inteligencia artificial absorberá nuestra razón de ser inevitablemente, a mí me gusta ser optimista diciendo que hemos entrado en la era del ikigai.

¡Bienvenidos a la era del ikigai! En la que esta palabra es universal. Ahora podemos viajar por el mundo y preguntar a cualquiera: 

¿Cuál es tu ikigai?

Héctor García

Tokio, diciembre de 2025


[1] 参考文献 : Link


Este es el epílogo de la nueva edición japonesa de IKIGAI publicado por PHP disponible en librerías de todo Japón y en Amazon japan: https://www.amazon.co.jp/dp/4569860311

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